Saturday, July 31, 2010

Painting and baking, two of my favourite grounding activities

On the easel:
It's the painting for my friend, who requested a version of a small painting I have in my house (this is the second time I am painting another version of it -might make a whole series). I started it this morning, and it still needs a lot of work. I'm not happy with the colours, had something else in mind. But I am glad I got started on it, as I thought it would be another unproductive lazy weekend this morning. That feeling dissipated as I began to paint.

Another thing that always lifts my mood is baking. It is so grounding, and it turns off all the chatter in my head. I made banana bread. This year I must have messed around with ten different recipes for banana bread. I make it so often because it's the best way to use up ripe bananas, in my opinion. This one isn't necessarily the best, but certainly one of the healthiest. I was off sugar for a few weeks recently and still try to consume as little of it as possible (she says after having devoured cake and cream in town today...), and I have noticed that the amount of sugar given in most recipes can easily be halved (or, of course replaced by honey).

This looks violent...

Spelt banana bread (heavily adapted from a recipe for banana cake by the Guardian's Dan Lepard):
-1 large egg
-55g brown sugar
-1-2 bananas, peeled, of course
-75ml grapeseed oil (or sunflower)
-75ml milk
-140g wholegrain spelt flour
-2 1/2 tsp baking powder
-1 tsp cinnamon
-dark chocolate chips (optional)
Preheat the oven to 180°C. Beat the egg, sugar and bananas until smooth and bubbly. Measure the oil and milk together in a jug, then beat into the butter mixture. Combine the flour, baking powder and cinnamon, then beat into the mix for two to three minutes, scraping down once. Stir in the chocolate chips. Spoon the batter into a 2 lb loaf tin (buttered and floured) and bake for 45 min. Let it cool, then dust with icing sugar. It tastes better the next day!

El cuadro es el que me encargó mi amigo, que quería una versión de un cuadro que tengo en mi casa. Es la segunda vez que hago una versión de ello, a lo mejor haré una serie. Empecé esta mañana, y todavía requiere mucho trabajo. No estoy contenta con los colores, había pensado en algo diferente. Pero estoy feliz que lo comencé, porque esta mañana pensaba que sería otro fin de semana sin lograr nada. Estos sentimientos se disiparon cuando pintaba.
Otra cosa que siempre me levanta el ánimo es hacer pasteles. Pone fin a todo el parloteo en mi cabeza. Hice pan de plátano. Creo que este año ya he hecho diez variaciones de ello. Esta no es la mejor, pero la más sana. No comía azúcar durante unas semanas, y todavía trato de no comer mucho azúcar. Noté que las recetas suelen dar una cantidad larga que se puede reducir a la mitad o más o sustituir por miel.
Pan de plátano (adaptado de una receta de Dan Lepard del periódico The Guardian)
-1 huevo
-55g de azúcar moreno
-1-2 plátanos, pelados, por supuesto
-75ml de aceite de pepita de la uva (o de girasol)
-75ml de leche
-140g de harina de espelta
-2 1/2 cucharitas de polvo de hornear
-1 cucharita de canela
-chispas de chocolate (opcional)
Precalentar el horno a 180°C. Batir el huevo, los plátanos y el azúcar hasta conseguir una masa suave. Añadir el aceite y la leche. Tamizar la harina con el polvo de hornear y la canela e incorporar a la mezcla, batiendo bien durante dos o tres minutos. Añadir las chispas de chocolate. Verter en un molde y hornear 45 minutos. Dejar enfríar y cubrir con azúcar glas.
Este pan es mejor un día después de hacerlo!



3 comments:

  1. Me gustan los colores de tu cuadro. En cuanto a los pasteles, me he comprado una máquina de hacer pan y no paro... esto es un vicio.
    Besicos.

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  2. Gracias, Sara. Aún no he cambiado los colores; a lo mejor los dejaré así. Mi tía tiene una de estas máquinas, son muy útiles. Un beso

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  3. Rico...
    Es casi imposible hacer un pan decente con esas máquinas, en serio.
    Si te gusta el pan de espelta, el mejor lo hacen en el pueblo de mi padre, cerca de Oviedo. Es típico de ahí y está buenísimo.



    (Con Marina todas las necesidades de la vida quedan cubiertas)

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